Catas sidra espumosa dulce Somarroza

Hoy os traemos dos catas sidra espumosa dulce Somarroza, una cata elaborada por Cecilia Gómez Prieto, encargada de las elaboraciones y del control de calidad del lagar de Somarroza y otra por Javier Tazón Ruescas, fundador de la Cofradía de la Sidra de Cantabria, de la Asociación Pomológica de Escalante, y el autor del libro El trujal, cuentos, leyendas e historia de la sidra en Cantabria, Editorial Cantabria Tradicional, 2007.

Nueva sidra espumosa dulce Somarroza, sacada al mercado en 2015

 

Catas espumosa dulce de Somarroza


 

Nota de cata de espumosa dulce Somarroza extra cosecha 2015 por Cecilia Gómez Prieto

Descripción: Esta sidra está elaborada a partir de una mezcla de variedades dulces, amargas y ácidas especialmente seleccionadas para este tipo de sidra, creando una sidra con una graduación alcohólica similar a la sidra natural (5,5% vol.) pero dulce en comparación con su hermana y con un toque sutil de carbónico.

Vista: La sidra presenta burbuja fina y persistente, un color paja con ribetes dorados, una presencia limpia y brillante.

Olfato: Tiene una intensidad aromática media, en nariz es franca, aromas afrutados que recuerdan a la manzana, incluso llegando a ser una manzana madura, acompotada.

Gusto: Dulce, con una entrada intensa, la acidez es muy fresca, el carbónico se abre paso sutilmente sin llenar la boca, ensamblado con el resto de componentes del caldo, una sidra muy equilibrada. La retronasal nos confirma claramente la nariz, con esos toques afrutados donde percibimos claramente la manzana, con un final de boca agradable que invita a dar otro trago.

En definitiva una sidra armónica especialmente creada para las personas que quieran disfrutar de una buena sidra pero prefieran sabores dulces. En cuanto al maridaje, recomendamos con quesos fuertes como el Picón y postres. Temperatura de servido idóneo entre 6 y 8ºC, aunque siempre, quien tiene la última palabra es el consumidor.


 

Cata de la espumosa dulce Somarroza por Javier Tazón Ruescas

Se advierte que es esta una ficha de cata algo anárquica, tirando a artística, cada uno aporta el arte que mejor conoce.

En una botella oscura, tipo champán, de recio color negro con letras y rebordes dorados, motivos pomológicos rojizos, vitola también negra en la que se distingue el anagrama de la fábrica, manzana estelada por una parte y sello de lacre por la otra, es decir, con un empaque muy señorial y recio, se nos presenta la nueva producción del lagar cántabro Somarroza, su sidra espumosa dulce.

¿De qué tipo es esta sidra? ¿Se acuerdan de la asturiana El Gaitero?, pues de ese estilo, pero cántabra y, sobre todo, sobre todo, NATURAL.

¿Cómo natural si el carbónico ha sido inyectado, si es industrial?, dirán. Pues sí, es natural porque despierta el sabor de la manzana, porque en boca genera sensaciones de bodega, porque evoca recuerdos de majada. Nos explicaremos mejor.

Al descorcharla un fuerte pistoletazo de salida nos indica que estamos ante un producto recio, con personalidad. Es la forma de saludar que tiene esta sidra Somarroza, de desearnos feliz Navidad.

Cae en el vaso cristalina y genera todo un blanco espumoso que pronto va aclarando por el fondo, de burbujas breves, tímidas, saltarinas.

Si en este  momento acercamos el vaso a la nariz, percibiremos cómo el carbónico que escapa nos regala un recuerdo a pomar y a pañada, a mosto y a fermentación; no es como otras que huelen a fábrica y a  alambique, a cañero y a barrica cervecera.

A través de nuestras narices husmeadoras, saltan las burbujas hasta la parte posterior del de nuestro cerebro, lo invaden todo, pero no irritan, no hieren, invitan al trago, anuncian lo que va a venir, el sabor al trasegar, el frescor en el esófago, generan una irresistible necesidad de beber.

En vaso aguanta el carbónico sin agotarse, sin morir, intacto, desde el descorche hasta el último culín. He comprobado, incluso, que si se deja la botella mediada y sin tapar, cuando se retoma al día siguiente, no ha perdido fuerza y, admirable, mantiene el sabor prácticamente intacto.

El color del líquido al trasluz es cristalino, de un amarillo pajizo, sol con viveza, burbujeo discreto y trabajador.

Si agitamos el vaso, el carbónico se revuelve alocado, tomando la forma de cuando nació, sin perder un ápice de frescura, como la piel del amante cuyo vello se alarma cuando se la toca.

Se huele y, ahora sin paliativos, nos recuerda la manzana acompatoda de la abuela, la que nos hacía de postre por en vacaciones de Navidad.

En boca no es dulzona ni empalagosa. Dulce con discreción de beso casto. Se recarga en el centro de la lengua y desde ahí se expande a todo el espacio bucal, como un globo sensual que se infle automáticamente y, lo que es más curioso, deja huella en los lados y en la parte de atrás de la lengua, lo que indica que el dulzor es acompañado por toda una colección de sabores, una gama que va desde la acidez tenue al dulzor discreto. En definitiva, que llena boca.

Esto se nota, en especial, cuando se hace buche con ella, que no estalla, sino que cosquillea el paladar por entero, campanillas de nariz a labios, juego de aromas que busca la complicidad de la vecina cavidad olfativa.

El trasiego no genera retrogustos desagradables, sino sólo un recuerdo sobrio que pide más, es de una profundidad amante y exigente, saltarina y seria.

He bebido dos cajas acompañando carnes, pescados y mariscos. Con todo ha funcionado.

En definitiva, tenemos, por fin, en Cantabria una digna producción capaz de competir con elegancia con cualquier producto foráneo.

Estas navidades, por supuesto, brindaré con SIDRA ESPUMOSA DULCE SOMARROZA.

 

 

 

Os recomendamos el blog de Javier Tazón http://nuevanovelahistoricatazon.blogspot.com.es/

 

 

Pubblicato da Alejandro Rivero su Giovedì 21 gennaio 2016

Video por Alejando Rivero